12 de abril de 2008

LA CLINICA DE LA VIDA


Esta mañana, acudí a la Clínica de la Vida a hacerme un chequeo y constaté que estaba enferma:

Cuando la Vida me tomó la tensión, ví que estaba baja de ternura.

Al medirme la temperatura, el termómetro registró 40º de ansiedad.

Me hizo un electrocardiograma y diagnóstico que necesitaba varios by-passes de amor.

Pasé a ortopedia, ya que no podía caminar al lado de mi hermano y tampoco podía dar un abrazo fraternal porque me había endurecido.

También me encontró miopía, ya que no podía ver más allá de las cosas negativas de mi prójimo.

Cuando me quejé de sordera, me diagnosticó que había dejado de escuchar a los que están a mi lado cada día.

Es por esto que HOY PROMETO que tomaré solamente los medicamentos naturales que me recetó:

Al levantarme: beber un vaso de agradecimiento

Al llegar al trabajo: tomar una cucharada de paz

A cada hora: ingerir un comprimido de paciencia y una copa de humanidad

Al llegar a casa: inyectarme una dosis de amor

Y antes de acostarme: tomar dos cápsulas de propia aceptación.



Por lo visto, ¡ASI SE DISFRUTA DE LA VIDA !

De internet




1 comentario:

Ligia dijo...

Todos deberíamos pasar de vez en cuando por una clínica de esas, que seguro nos encontraríamos mejor. Un abrazo