11 de febrero de 2007

COMO UNA MARIPOSA


Bella mariposa de color,
que suavemente te posas
en claveles y rosas,
y vas libando amor.
Te posas, igual que su boca en mi boca,
que en una tarde loca... en un beso...
me robó el corazón...
Mi corazón se agita,
como una margarita...
igual que mi boca,
cuando su amor la provoca,
!desatando la pasión!...

Alguien

DESCANSA.


Cuando das lo que tienes y ya no te queda nada.
Cuando necesitas apoyo y nada mas te dan una palmada.
Cuando aligeras la carga de los demás y la tuya cada vez es mas pesada.
Cuando de beber das al sediento y ni una gota a tí te caiga...
Entonces es cuando a un lado del camino te tienes que apartar a descansar, a meditar,
porque en ese momento por la pesada carga,
podrías herir a quien quieres con el alma, y si eso sucediera...
por amar como amas, no estarías en calma.
Para, medita el tiempo necesario y descansa.
Verás como se aligera tu carga,
pues a veces el silencio lleva consigo tambien, la palabra.
Suspiro de Luna.

DE UN CORAZÓN PARTIDO



De un corazón partido, tal vez nazca una mariposa que vuele hacia la luz.

Alguien.

QUISIERA SER UNA LÁGRIMA


ALGUIEN DIJO UNA VEZ...
"Quisiera ser una lágrima suya, para nacer en sus ojos, vivir en sus mejillas y morir en sus labios."
Alguien.

SIGUE MI AMOR INTACTO



SIGUE MI AMOR INTACTO


Sigue mi amor intacto,
por ese hombre al que amo tanto,
como sigue viva mi pluma,
suspirando a la luna.


Alguien.

UN SUSPIRO


UN SUSPIRO
Brilla el pequeño suspiro,
que de tu boca emerge,
y con razón y sentido,
a mi piel se cierne.
En un suspiro
de tu alma surgido,
y como parte de tí,
se muestra prohibido.
Brilla, retoza,
se engalana y me deslumbra,
es la mas viva expesión,
de la sinceridad mas pura...
Un suspiro...
y el resto es silencioso,
sin motivo,
solo cielo...
un suspiro
Alguien.

5 de febrero de 2007

*** La Dama de Espuma y Nacar ***



LA DAMA DE ESPUMA Y NÁCAR


Sentirte cerca es experimentar una vorágine de sensaciones. Tu color, tu olor, tu tacto, tu frescor y a veces tu calidez despiertan sentimientos de admiración y deseo.

Da igual como te muestres, tranquilo, acogedor, juguetón, irascible o bravo, siempre mágico, hechicero y conquistador.

Eres el origen de la vida, sin ti nunca hubiéramos podido estar aquí.

El mar, aguas que esconden infinidad de misterios, tesoros fabulosos, civilizaciones perdidas. Embarcaciones sumergidas en tus profundas aguas guardan celosamente tus secretos. Escenario de enardecidas batallas durante todos los tiempos. Lecho de vida y de muerte. Inspiración constante de escritores, poetas y prosistas, de pintores y trovadores.

Todo un mundo de colores y lleno de vida se esconde bajo tus azuladas aguas. Arrecifes de preciado coral adornan tus profundidades. Peces de llamativas escamas y multitud de formas caprichosas, moluscos, crustáceos, caballitos de mar, estrellas, conviven en cierta armonía formando ese universo acuático y único que distrae con sus constantes piruetas al rey Neptuno.

Las gaviotas, albatros y cormoranes, entre otras aves sobrevuelan tu superficie haciéndote compañía y alimentándose de tu rica despensa. Cuando se sienten cansadas tu las acoges, las meces y reconfortas hasta que recuperan su energía y nuevamente pueden reemprender su vuelo.

Al atardecer los tritones bailan y las sirenas cantan con su coro de damas de espuma atrayendo al navegante solitario que surcas tus aguas buscando paz y descanso, transportándolo a tu mundo mágico.

Te contemplo y me gustas, paisaje misterioso y hermoso, inmenso, inigualable y por lo tanto único. Quien te ha contemplado una vez nunca será capaz de olvidarte.

A ciertas horas parees solitario y frío, pero no es así, pues siempre tienes compañía.

Uno de tus dos inseparables amigos, el sol, calienta tus aguas durante el día, haciéndolas apetecibles. Acalora mi piel y siento la necesidad incontrolable de sumergirme en tus aguas. Voy hacia ti y juegas conmigo una y otra vez. Primero me asustas con tu lengua de espuma fría lames mis pies y después te escapas. Doy un paso atrás pero tu vuelves a por mí, esta vez mas cálido. Intento acercarme más, adentrarme en tu líquido salado, me cuesta pues sigues jugueteando conmigo y cada vez que avanzo un poco tus olas de espuma me impiden el paso. Lucho contigo y por fin te gano la batalla, o me dejas ganar, entonces parece que me aceptas como un ser mas de tu reino.

Tus aguas me mecen y las damas de espuma me arrullan. Cierro los ojos, estiro los brazos y las piernas y con el sol acariciándome la cara me dejo llevar. Me inundas, me envuelves, me refrescas, me relajas... hasta que poco a poco cansado de mi presencia, travieso, me devuelves a la orilla otra vez, envuelta en espuma y vestida de arena y nácar.

El sol languidece al caer la tarde y tus aguas azules se tornan de un mágico y especial tono esmeralda que va oscureciéndose a medida que avanza el tiempo, hasta convertirse en un color indefinido pero no por ello menos hermoso, a veces te muestras verde, otras azul viejo y gris.

El fuego del son se va apagando en el horizonte y deja sobre el cielo las huellas de sus dorados dedos como queriéndose asir a él para no dejarlo marchar tan pronto, pero estás ya muy cansado para conseguirlo.

El cielo entonces como protesta enrojece de ira al ver que otro día más el sol le abandona, pero perdurará una aureola dorada y rosa hasta que la oscuridad de la noche lo apague por fin.

Tu otra amiga inseparable, la que te acompaña todas las noches, la dama de la noche, la luna, ilumina tus aguas con destellos de plata. Ahora te muestras cansado, tranquilo. Descansas del bullicio y el gentío de la mañana y de la tarde. En el silencio y la oscuridad de la noche las damas de espuma y nácar cantan con mas fuerza melodías de amor que tan solo aprecia algún romántico solitario y las parejas de enamorados que junto a la orilla se arrullan o pasean.

Es al anochecer cuando tus aguas a penas se distinguen en el negro horizonte, cuando los pescadores echan sus redes que con suerte y con tu beneplácito recogerán llenas. La luna, igual que a tí, les acompaña durante su trabajo a la vez que vela tu reposo.

El mar, la mar... nos atraes tanto que no nos importa mancharte con cremas, lociones, aceites e incluso a veces con "agüitas amarillas", corremos hacia ti sabiendo que nos acogerás en tus aguas, como si Neptuno emergiera sonriente e tus profundidades y abriera los brazos para estrecharnos amorosamente entre ellos, pero a veces, cosa natural, te muestras mas arisco y comprendemos por qué. Lleno de ira lanzas tus aguas con fuerza contra las rocas produciendo un gran estruendo y no mostrándote menos bello por ello, si no al revés, agresivo, hermoso, fuerte, poderoso, dominante, asustando a unos y maravillando a otros. lenguas bravas de mar que suplican respeto. Vertimos a tus aguas inmundicias, deshechos, petróleo e incluso grandes cantidades de productos químicos que matan a los seres mas queridos de tus profundidades, y después, cuando ya es tarde, intentamos remediar lo que ya no es remediable. Es lógico que te reveles en un intento desesperado de mostrarnos el daño que constantemente te hacemos.

Te tratamos mal y tu en cambio nos respondes con belleza, una bonita y original forma de protesta, de llamarnos la atención, y de decirnos: "¡Eh, cuidado!, que estoy aquí, no me hagáis daño que soy único y ambos nos necesitamos.

Y tienes razón, te necesitamos porque sin tus azules aguas saladas, tus abismos, tus sirenas y tritones, tus damas de espuma y nácar nada sería igual, si tu no existieras ¿con que íbamos a comparar la belleza?

*** Un día de lluvia ***


Un día de lluvia.



En este momento me encuentro sola y desde una ventana contemplo el paisaje. Hoy es un día de lluvia típico del mes de Abril en el cual nos encontramos. No hace frío, tampoco viento fuerte, tan solo se aprecia una suave y agradable brisa.


El cielo se muestra de color gris ceniza, uniforme, sin nubes que destaquen en él. De vez en cuando se ilumina cortado por los brillantes relámpagos.


Oigo piar a los pájaros, unos cobijados bajo las tejas de los edificios colindantes, otros en los recovecos de la deteriorada fachada. Veo algunos huecos y emplumados por la humedad resguardados en una ventana, dan saltitos y se apretujan unos contra otros, de vez en cuando se sacuden con fuerza, no se si porque tienen frío o es que intentan quitarse el agua que les ha mojado el plumaje.


En este momento la lluvia es bastante intensa, golpea con fuerza contra el asfalto formando burbujas en el suelo que poco a poco se va llenando de charcos.


Tras la cortina de agua distingo algunos árboles, el agua les ha lavado las hojas y ahora se muestran diferentes, con unos tronos verdes mas intensos que contrastan con el color rojizo que ha adquirido la tierra mojada.


Las altas hierbas, las malvas, amapolas, anémonas y margaritas silvestres se doblegan y bajan sus cabezas ante el peso y la fuerza de la lluvia.


Un largo trueno se escucha en la lejanía y me obliga a mirar de nuevo hacia el cielo. Respiro hondo, cierro los ojos y pienso en ti.


Me gustan los días de lluvia, tienen un encanto especial.


Llega hasta mi un agradable aroma a tierra mojada, es un olor que despierta en mi sensaciones y sentimiento románticos pero también una ligera melancolía.


Sueño despierta y mi ilusión en este instante sería que estuvieras aquí conmigo.


Nos imagino en la terraza, semiacostados en una gran hamaca, yo con mi espalda apoyada sobre tu pechos y tu abrazándome, dándome cariñosamente besitos en el cuello y susurrándome al oído, como siempre esas maravilosas palabras de amor que con tanta ternura me sabes decir. Tapados con una suave y ligera mantita y contemplando el paisaje y la tormenta, escuchando el sonido relajante de la lluvia, inundándonos del afrodisiaco olor de la tierra húmeda y disfrutando a la vez de un café con leche calentito, acurrucados el uno contra el otro, sin prisas, relajadamente, no importándonos el resto del mundo y sin prestar, por una vez, la mínima atención al reloj que tiene la mala costumbre de devolvernos siempre a la realidad de nuestras vidas.


Me encanta que me quieras y mas el dejarme querer por ti. Sabes el efecto que causas en mi cuando me dices cuanto me amas y lo que me necesitas, y sobre todo mi corazón y mi alma se derriten de amor y de pasión cuando me llamas perla o princesa.


Espero anhelante nuestro próximo encuentro para poder besarte, abrazarte y decirte cuanto también te amo, cuanto te echo de menos y cuanto te necesito yo a ti.


En una ocasión te dije que daría con gusto la mitad de los años que me quedan de vida por vivir el resto de ellos junto a ti, y ten por seguro que además de que entonces te lo dije sinceramente, sigo hoy pensando lo mismo y nada ni nadie en este mundo hará cambiar ese deseo.


Marisa


*** Recuerdos de un Otoño ***




******* Recuerdos de un otoño. *********


En la soledad de mi habitación, una vez mas leo tus cartas, esas cartas llenas de amor que tantas veces me han hecho sentir alegría, cariño y deseo. ¡Pobres!, están tan ajadas...

Un suave golpeteo me llega desde la ventana entreabierta. Es la fina lluvia que golpea sobre los cristales.

Me acerco con intención de cerrarla, pero el olor penetrante de la tierra húmeda del jardín me trae recuerdos inolvidables de momentos vividos junto a ti. Es tanta mi añoranza que abro la ventana de par en par con el deseo desesperado de que otros recuerdos vengan a mi mente.

Recuerdo aquella tarde de principios de otoño. Aquel paseo por el bosque de hayas, el olor de la hojarasca húmeda, la frescura, la paz, el silencio solamente roto por el tímido trino de algún pájaro y la voz del cuco.

Ese bosque que parecía salido de un cuento de hadas, de hayas altas de tronco claro y ramaje espeso, tan tupidas que tan apenas dejaba penetrar la luz del sol creando un sinfín de contraluces que hacía resaltar los colores rojizos y dorados de las hojas que, por el paso del tiempo formaban una interminable alfombra y que le daba un aspecto de embrujado...

Los macizos de fresas salvajes crecían en la penumbra. Los arbustos de flores silvestres de infinidad de colores bailaban sensualmente al son de la suave brisa...

El ambiente nos hechizó. Nos sentamos sobre las raíces de un viejo árbol.

Conversamos, nos mirábamos, callábamos contemplando nuestro alrededor y escuchando a nuestros corazones.

Pronto el atardecer se apoderó del bosque y yo sentí frió. Galantemente me colocaste tu chaqueta sobre mis hombros y me recliné apoyando mi espalda sobre tu pecho, tu me abrazaste y el frió desapareció.

Estábamos tan a gusto que no necesitábamos hablar para comunicarnos. El amor y la complicidad flotaba en el ambiente.

Sentí el calor húmedo de tu respiración sobre mi cuello...¡que delicia! Después un suave beso hizo despertar en mi el deseo. Me volví hacia ti y nos miramos, me dijiste "te amo, te deseo". Un torbellino de emociones se desató en mi interior. Nuestros corazones latían desbocados con tanta intensidad que casi podíamos oírlos. Unas lágrimas resbalaron por mis mejillas. Me acariciaste tiernamente la cara, yo besé tu mano. Cerré los ojos dejandome llevar por el placer. Con inigualable emoción juntamos nuestros temblorosos labios, y ente caricias y teniendo al bosque y a los pájaros por testigos... nos amamos...

Vuelvo a mi realidad, triste realidad.

Todavía sigue lloviendo, aunque con menos intensidad. La tormenta se aleja aunque a lo lejos se pueden percibir algunos truenos y relámpagos. Estos últimos truenos antes de la calma se asejemejan a los gritos desesperados que mi corazón da por ti. Los relámpagos son las dolorosas heridas de mi alma, y la lluvia las lágrimas que por ti derramo.

No es justo que hayas emprendido "el viaje" sin mi. Señor, ¿por qué te lo llevaste tan pronto? Habíamos comenzado a vivir. Me castigaste sin razón a esta prolongada agonía...

No concibo mi vida sin ti. A menudo te veo sentado en tu sillón favorito leyendo un libro, tocando en el piano nuestra canción, erguido frente a la chimenea. Todavía recuerdo tu voz diciendome te amo, te necesito... Siento el tacto de tus manos acariciando mi cuerpo. Noto tu olor, oigo tu risa. Te veo y quiero tocarte, pero al alargar mis manos hacia ti te desvaneces dejandome otra vez a solas con mi dolor.

Me dicen que de amor no se muere, mas mi alma, mi cuerpo y mi corazón mueren por ti.

Tan solo me reconforta saber que pronto nos volveremos a reunir y que ya nunca nos separaremos y viviremos nuestro gran amor eternamente.
Marisa

*** ¡Viento... oye, viento! ***



¡Viento... oye, viento!
Tu que recorres ágil la ciudad,
sé mi amigo por un momento.

¡Viento... escucha, viento!
No te revuelvas y sé bueno.
Atiéndeme, no seas inquieto.

¡Viento... corre, viento!
Por favor vé a donde él se encuentre.
vé veloz, no pierdas tiempo.

¡Viento... cuéntame, viento!
¿qué es lo que estaba haciendo?
Dime si suspiraba mirando al cielo.

¡Viento... acláramelo, viento!
No me tengas mas sufriendo.
Dime si yo estaba en su pensamiento.

¡Viento... vuelve, viento!
Vé y dile que lo amo, que lo añoro, que lo anhelo,
y que por estar con el me muero.

¡Viento... gracias, viento!
por llevar raudo este mensaje
lleno de amor y de deseo.